Mundo Desconocido

Cuerpos Celestes

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El Misterio de las Exploraciones Polares

Han sido muchos los exploradores polares a finales del siglo XIX y principios del siglo XX que cuentan extrañas historias en su infructuoso intento de acceder a los polos.

La brújula se verticalizaba, a medida que se adentraban, el aire se hacía mas cálido e incluso arrastraba arena en una ubicación en la que no hay nada mas que hielo, contaban incluso que observaban huellas de pequeños animales parecidas a las de zorros…

En el siguiente videoprograma, os explicamos las causas de la imposibilidad que tenían para acceder a los polos.

Realmente un misterio que hoy en día sigue oculto.

[http://youtube.com/watch?v=hUaDNB2GB8M]

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Agua en la Luna.

Tras la solución de algunos pequeños problemas con la red nuevamente vengo para hacerles sabedores de otra de esas noticias que tienen que ver con el agua existente en el espacio.

La cuestión es que se ha detectado que la superficie de la Luna contiene cristales con restos de agua en su interior. El viento solar habría sido responsable de transportarlos hasta ella, según informa la revista científica Nature Geoscience.

El equipo de Yang Liu, geóloga  de la Universidad de Tennessee (EE.UU.), ha analizado muestras de la superficie lunar recolectadas en el ecuador del satélite y traídas a la Tierra por las misiones Apolo, entre cuyos componentes se hallaron los restos de agua.

Como a menudo suele suceder Liu fija nuestra atención sobre una de esas verdades de perogruyo, que por evidentes, algunos (demasiados), no suelen tener en cuenta, afirmando que: «Cuando la gente piensa en el agua, siempre lo imagina en estado líquido, en ríos, lagos u océanos. Pero algo que no se suele reconocer es que existe una gran cantidad de agua almacenada en minerales».

Tanto es así que, en el caso de la Tierra, por ejemplo, los minerales del manto contienen al menos la misma cantidad de agua que un océano. Algo similar podría suceder en la Luna.

Los análisis realizados a las muestras revelaron similitudes entre estos restos de agua y los iones de hidrógeno presentes en el viento solar, lo que sugiere que fue este viento el responsable de transportar iones de hidrógeno hasta la Luna. Una vez allí, estas moléculas quedaron almacenadas en forma de agua en el interior de las vetas analizadas. Cosa que no deja de ser curiosa, porque en origen -si usted es asiduo de MD conocerá el chascarrillo de la cesta – tales rastros de agua se achacaron a los efectos contaminantes que nuestro planeta habría tenido sobre las muestras1.

Según los investigadores, cada cristal analizado contendría entre 200 y 300 partes por millón de agua e hidroxilo (molécula que se obtiene al restar un átomo de hidrógeno al agua).

Tal hallazgo ha permitido a los científicos conocer una nueva fuente a partir de la cual los planetas del interior del Sistema Solar (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) y sus satélites podrían obtener agua. Liu y sus colegas defienden que un mecanismo similar a este podría darse en otros cuerpos sobre cuyas superficies el viento solar incide, como Mercurio o el asteroide Vesta.

En palabras de Liu: «En los últimos años hemos sido testigos de un cambio de paradigma en nuestra visión ‘sin agua’ de la Luna […] El bombardeo del viento solar es un proceso constante. En la actualidad necesitamos reconsiderar nuestro concepto de presencia de agua en nuevos lugares del Sistema Solar».

En artículos tales como: Ver para creer, una estrella que expulsa agua o Nube de agua sideral, quizás encuentre parte de la información que avalaría los asertos de Liu. Yo, por mi parte, no puedo quitarme de la cabeza a cierto aguador que ronda por aquellos lares, si es que me quiere entender.

1.- El chascarrillo de la cesta es una proposición de JL al argumentarse que las muestras que vinieron a la Tierra se contaminaron con agua en el viaje. Evidenciándose que para haber tenido que ser de aquella manera, tales muestras habían de haber sido transportadas en una cesta en lugar de compartimentos herméticos, que es lo que se suele hacer. Principalmente, para evitar los problemas de contaminación.

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Nube de Agua Sideral.

No sé si será por aquello de la era de Acuario, si es que usted me quiere entender, pero últimamente no dejan de aparecer noticias sobre el agua que hay en el espacio.

La última de las que me he hecho eco es que se ha encontrado vapor de agua suficiente como para llenar los océanos de la Tierra unos dos millares de veces.

Esta es la cantidad que el telescopio Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA en inglés) ha encontrado dentro de una nube de gas y polvo que se estima terminará creando una nueva estrella similar al Sol.

Es un descubrimiento único, ya que hasta ahora, sólo se había encontrado agua en el Sistema Solar en diminutos granos de polvo cerca de lugares activos de formación estelar. Sin embargo, la de Herschel se trata de la primera detección de vapor en una nube molecular al borde de la formación de una estrella. Si recuerda el artículo titulado: Ver para creer. Una Estrella que expulsa Agua, sabrá que el proceso de formación de una estrella parece ser ese.

La autora principal del trabajo, publicado en Astrophysical Journal Letters, Paola Caselli, ha señalado que «para producir esa cantidad de vapor debe haber una gran cantidad de hielo de agua en la nube». Exactamente «por valor de más de tres millones de océanos de la Tierra congelados».

Peccata minuta, vaya.

Caselli ha señalado que, «antes de estas observaciones, se creía que toda el agua se congeló en granos de polvo porque el Universo era demasiado frío para estar en la fase de gas, así que no se podía medir». «Ahora tendrán que revisar esta teoría en esta región densa y, en particular, la importancia de los rayos cósmicos para mantener una cierta cantidad de vapor de agua».

Las observaciones también revelaron que las moléculas de agua están fluyendo hacia el corazón de la nube  Cosa que indica que el colapso gravitacional acaba de empezar.

Según Caselli, el vapor de agua detectado en la nube, bautizada como L1544, entrará en la formación de la estrella, pero no todo. Otra parte se incorporarán en el disco circundante, proporcionando un depósito de agua rica para alimentar a potenciales nuevos planetas.

Por su parte, el científico jefe del proyecto Herschel, Göran Pilbratt nos dices que: «Gracias a Herschel, ahora se puede seguir el ‘camino del agua’ de una nube molecular en el medio interestelar, a través del proceso de formación de estrellas, a un planeta parecido a la Tierra en donde el agua es un ingrediente esencial para la vida».

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Ver para creer. Una estrella que expulsa agua.

A  750 años luz de la Tierra, una protoestrella está causando sensación entre los astrónomos. La razón de tal revuelo es que este sol recién nacido y aún envuelto en una nube de gas y polvo está, literalmente, regando el espacio a su alrededor con ingentes cantidades de agua. Mediante dos gigantescos surtidores, uno en cada polo, la nueva estrella está desprendiendo, a cada segundo, del equivalente a cien millones de veces el caudal del Amazonas.

La estrella, que no tiene más de cien mil años, se encuentra en la constelación de Perseo y es de la misma clase que nuestro Sol, lo que hace pensar a los investigadores que probablemente nuestro astro rey tuvo un comportamiento parecido.

El trabajo de investigación, que será publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, ha sido llevado a cabo por Lars Kristensen, astrónomo de la Universidad holandesa de Leiden, quien a asegurado que la velocidad a la que es expulsada el agua «alcanza los 200.000 km. por hora, cerca de 80 veces más rápido que las balas disparadas por una ametralladora».

Para captar las firmas características del oxígeno y el hidrógeno (los dos componentes del agua), el equipo de Kristensen utilizó los instrumentos de infrarrojos a bordo del Observatorio Espacial Herschel. Y una vez localizadas esas dos clases de átomos fundamentales, los investigadores los siguieron hasta dar con la estrella en que se formaron.

La primera conclusión de Kristensen es que el agua se formó allí mismo, en la estrella, a unas temperaturas de unos pocos miles de grados. Sin embargo, y al ser ese agua expulsada violentamente hacia el espacio, se encontró con áreas mucho más calientes, incluso a más de 100.000 grados. Unas condiciones infernales que devolvieron el agua a su estado gaseoso.

Pero una vez que esos gases llegaron a las capas externas (y mucho más frías) de la nube de material que rodea a la protoestrella, a unas 5.000 veces la distancia que separa la Tierra del Sol, su carrera se frenó, creando un «frente de choque» en el que los gases pudieron enfriarse rápidamente, condensarse y volver a convertirse en agua.

El descubrimiento podría significar que estos fenómenos constituyen una fase normal dentro del proceso de crecimiento de las estrellas.

En palabras de Kristensen: «solo ahora empezamos a entender que todas las estrellas como el Sol pasaron, probablemente, por una fase muy energética cuando eran muy jóvenes. Y que es en ese momento de sus vidas cuando expulsan un montón de material a gran velocidad. Ahora sabemos que una parte de ese material es agua».

Un agua, por cierto, que podría haber contribuido a «sembrar» el medio interestelar con todos, o una buena parte, de los ingredientes necesarios para la vida. Cosa que me hace recordar el asunto de las «buckyballs», de las que quizá algún día les hable.

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Horizontes Lejanos

Aunque no se lo crea, no le voy a hablar de aquella famosa película de Anthony Mann. De lo que voy a hablar es de una cuestión que me lleva rondando la cabeza desde hace algun tiempo (más de una decena de años).

La cuestión es que me propongo exponer, casi surgió de rebote y no dejo de preguntarme porqué, desde entonces.

Parece ser que el universo es extraordinariamente homogéneo sobre todo en cuanto a temperatura se refiere. La temperatura de la radiación de fondo, más concretamente, es la misma en cualquier dirección que observemos. El hecho de que la temperatura sea homogénea no sorprende a casi nadie. A menudo se suele explicar de una forma excesivamente simplista y aunque no sea así, para que se entienda, la cosa se traduce en algo parecido a la media de las mencionadas temperaturas.

El caso es que entre extremos opuestos del universo hay una distancia de casi 28.000 millones de años luz. Un dato sin duda irrelevante de no ser porque la antigüedad estimada de universo es de tan sólo 14.000 millones de años.

Lo repito para que quede claro. Los extremos más distantes del universo están separados por una distancia de 2.800 millones de años, siendo que la edad del universo es de 1.400 millones de años.

Si tenemos en cuenta que, de momento, nada puede viajar a una velocidad superior a la de la luz, unido a la hipótesis de que hubo un instante inicial (Big Bang), la pregunta ineludible es: ¿Cómo demontre es posible que regiones físicamente desconectadas desde el «principio» del universo estuviesen en estados físicos tan parecidos?. Dicho de otro modo: ¿Cómo es posible que los puntos más distantes del universo se encuentren separados por una distancia, en años, que duplica la antigüedad del mismo.

Esto es lo que se conoce como el ‘problema del horizonte’, uno de los mayores quebraderos de cabeza de los cosmólogos, que no atinan a dar una solución. Yo tampoco.

Hablando con algunos de ellos, he extraído dos conclusiones generales que se abordan desde el ámbito de la física relativista:

1.- La teoría de la inflación, Guth-Linde. Que consiste en suponer que por un tiempo el universo se expandió  a velocidades superlumínicas. Martin Rees, afirmaría que: «La inflación sería una explicación, si hubiera ocurrido». Dado que nadie acierta en explicar qué generó un crecimiento inflacionario de ese tipo (excluida la figura de dios, claro está). Por lo que la teoría de la inflación resuelve el problema generando otro de mayor dimensión.

2.- La otra teoría es la de Bekenstein, modificada por Barrow, Sandvik y João Magueijo, la cual nos dice que en el transcurso de la evolución del universo desde el Big Bang habría ocurrido una variación en la velocidad de la luz. Lo cual vuelve a generar el problema de un evento inexplicable que lo produjera.

A lo tonto, como a menudo suelen pasar las cosar, preguntando a un niño, que no llegaba a los 12 años de edad, sobre este asunto me recordó lo que una vez hubiera pensado: Si el Big Bang es centro, la edad del universo es radio. Si la explosión es esférica el diámetro es igual a la suma de los radios. Sobre todo si imaginamos la explosión como una masa de materia candente que al alejarse del centro «calentase» de alguna manera y de forma homogénea aquellas regiones por las que pasase. Generando varios problemas:

1.- Enfriarse por cesión de calor al ambiente.

2.- La no continuidad de la expansión del universo, que ahora sería finito e inmerso en «nada».

3.- Que dicha expansión continuase definiendo notoriamente los límites de un universo finito y en expansión condenado a la finitud.

Una solución bastante torpe al problema, que es mucho mayor por que la dificultad estriba al considerar el concepto de causalidad física , incluida – como ya se ha visto – la teoría de la relatividad. La causalidad relativista se fundamente en que ninguna influencia material o perturbación física puede viajar más rápido que la luz y, por tanto, sólo en el futuro lo acontecido en un momento dado en una región limitada de espacio afectará a otra región alejada de ésta una distancia d, es decir a partir de un tiempo:

t > d/c

(c: velocidad de la luz).

Hasta aquí todo bien.

El problema surge a raíz de las observaciones que muestran gran homogeneidad y sobre todo isotropía1. Esto implicaría que inicialmente el universo hubiera sido así mismo homogéneo e isótropo y que las regiones alejadas contendrían cantidades similares de masa y de energía. Sin embargo la causalidad relativista no puede explicar cómo evolucionaron dichas regiones, ya que habrían de estar sintonizadas con las demás. Por lo que entraría en juego la cuántica y su principio de entrelazamiento cuántico en el que dos partículas con la misma fuente de origen estarían enlazadas entre sí independientemente de la distancia que las separa. Siendo que lo que le pase a una le sucederá a la otra en el mismo instante (eliminándose el tiempo y el espacio).

La distribución de la radiación electromagnética de fondo en forma de microondas, es tan  simétrica que no parece resultado de evoluciones azarosas e independientes. Parece inverosímil explicar cómo llegó a ser tan isótropa y homogénea sin haberse «sintonizado» en todos los puntos del universo primigenio. A menos que como parece ser, el entrelazamiento cuántico no sólo se produzca entre dos párticulas sino en la totalidad de ellas2. El problema es que estos «cuanticismos» tampoco solucionan el problema. Aunque se aproxima como lo hace también la teoría de cuerdas (aunque por ser harto de explicar no le aburriré con ello).

Éste es el problema del horizonte: Cómo explicar que en diferentes regiones ocurra un desarrollo independiente, aunque similar, y por tanto evolucionen como si hubieran estado en equilibrio térmico y mecánico.

1.- Característica de los cuerpos cuyas propiedades físicas no dependen de la dirección.

2.- A este respecto se ha demostrado que existe entrelazamiento cuántico triple y cuádruple.

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Nuevo Bólido surca el cielo inglés

Hace algunas fechas, debido al aluvión de correos recibidos sobre el extraño objeto que surcase los cielos españoles, escribí un artículo explicando que era aquello. Hoy, de forma idéntica, debido a la cantidad de correos que he recibido sobre el OVNI de Inglaterra, escribo estas líneas con relación a los acontecimientos que se han producido en Reino Unido. Sobre todo para tranquilizar a cierto sector, que con el milenarismo imperante (estamos en 2012), anda como pollo sin cabeza.

A mediados del pasado mes de julio, un destello iluminó el cielo español durante una fracción de segundo. Eran las 2.05 y la mayoría dormía, pero algunos testigos contemplaron el fogonazo (acompañado de un estruendo), que literalmente «convirtió la noche en día» acompañada de un estruendo. En ese caso, los científicos – y yo con ellos – creen que se trató de la desintegración de un fragmento de origen comentario sobre la provincia de Madrid.

Ciudadanos de distintos lugares de Reino Unido observaron el pasado viernes unas luces brillantes en el cielo nocturno. Los avistamientos se han producido en Irlanda del Norte, en partes de Escocia central (Edimburgo y Glasgow), y en el centro de Inglaterra. Los testigos que observaron el fenómeno lo describieron como unas emisiones de luz verde o amarilla que luego se fragmentó. Algunos testimonios, que ya habían observado meteoros relatan sorprendidos que esta «bola de fuego» era distinta, mucho más grande y colorida.

Colin Johnston, del Planetario Armagh en Irlanda del Norte, declaró que las luces no forman parte de una de las lluvias de meteoritos que se esperan este mes, ya que las lluvias de estrellas de septiembre son mucho menos espectaculares. Lo cual hace pensar que quizás se trate de basura espacial que haya entrado la atmósfera y que por efecto del rozamiento se haya incendiado y posteriormente dividido en pedazos. La hipótesis barajada por  Johnston es que pudiera tratarse de un satélite fuera de servicio que ha caído en la atmósfera, desintegrándose en trozos mucho más pequeños.

Cosa que opino más que probable, pues las llamaradas producidas por la ignición y evaporación de ciertos metales, produciría los consabidos cambios de color. Por otro lado, la trayectoria del objeto (parabólica) denota que se trata de un objeto que cae, en lugar de un objeto «tripulado». Por otra parte, se aprecia que es un objeto de muy pequeña dimensión, que es cada vez más debido al rozamiento de la atmósfera, por lo que posibles daños que pudiera realizar con su caída, no pasarían de anecdóticos (ya saben, un granero destruido, algunas vacas muertas, lo típico).

El bólido que surco el cielo inglés, puede verse en este video.