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Olor de santidad (osmóforos)

Ahora que «habemus papam», «amtipapam» y/o «papam-atas», vengo yo a plancharles la oreja (o los ojos) con una de esas cosas que un día me dio por pensar sobre un suceso de aquellos que contemplo como de tipo paralelo (paranomal), por las circunstancias que lo rodeaban.  Aun cuando los hay quien le atribuyen un origen sobrenatural. Hoy día lo veo con otros ojos, quizás por ser antes más ignorante atrevido que ahora, quizás porque el árbol que tenía delante no me dejaba ver el bosque. Igual de ignorante sigo, pero quizás más prudente. El suceso de marras no es otro que el que encabeza el título de esta entrada, y su explicación aquello que aparece entre paréntesis, más o menos.

Vaya por delante que tanto si he develado un misterio, como si no, eso es cosa que no está dentro de mi alcance aseverar, sino que han de ser los que «saben» los que corroboren. Aún así, no eludiré la carga de prueba – que muchos están acostumbrados a ello – sino que, por el contrario, más de una habré de aportar.

Podemos definir el olor de santidad (no confundir con el «loor»1) como el aroma fragante que emanaba algunos santos y mártires al morir o después de muertos. También algunos vivos (no tenidos por santos, añado), tales como médiums,  «dotados»  paranormales y/o enfermos corporales2 o mentales.

Se dice que olían de forma fragante el fraile Servolo,  San Simón, San Policarpo, Santa Catalina de Ricci3 o Santa Teresa de Jesús4. Esto sobraba y bastaba para elevar a los altares a aquellos a quien se suponía tocados por la mano de Dios. Ya que se interpretaba que tales hechos obedecían a la faceta milagrosa del mismo, ya que en lugar de oler mal (a cadaver), olían bien (a fragancias florales).

El problema es los osmóforos botánicos son las glándulas en las que se producen las sustancias volátiles que producen el olor de las flores. Cosa de la cual los humanos estamos desprovistos. Familias botánicas como la Asclepiadaceae, Aristolochiaceae, Araceae y Orchidaceae están provistas de ellos pero no las personas. De modo que debe de existir una relación entre los «aceites esenciales» contenidos en la vacuolas de estas plantas y los olores atribuídos a los santos. por ejemplo: En las plantas Jasminum, Rosa yViola, estos aceites esenciales (muy volátiles) se forman en las vacuolas de las células de la epidermis y el mesófilo de los pétalos, si la temperatura es suficiente, éstos se evaporan a través de la pared celular y/o de la cutícula.  Siendo que a medida que se evaporan, en el citoplasma se reponen estos sintéticos.

Pero como los humanos carecemos de ello ¿Qué cosa podría producir tal efecto?

El olor es una sensación producida por estímulo del sentido del olfato.

Por su parte, el aroma es la fragancia del objeto que permite la estimulación del sentido del olfato5

El sentido del olfato está constituido por células olfatorias ciliadas, que constituyen los receptores olfativos. Es un órgano versátil, con gran poder de discriminación y sensibilidad, capaz de distinguir unos 2000 a 4000 olores diferentes. La importancia de los aromatizantes radica en la, función que desempeñan. Por ejemplo, puede mezclarse con el aroma propio de un alimento al que se agrega; anulándolo; puede generarse una mezcla íntima de ambos, produciéndose un nuevo aroma; o bien puede resultar una, mezcla parcial, manteniéndose las características aromáticas de ambos y desarrollándose además un nuevo aroma.

Se han hecho reiterados intentos de agrupar las numerosas sensaciones olfatorias en las denominadas como «fundamentales», con resultados poco exitosos (menos que en el sentido del gusto).

En 1752 Linneo estableció 7 tipos de olores: fragante, aromático, ambrosiaco, aliáceo, caprílico, fétido y nauseabundo. Más tarde, Zwaardemaker en 1895 agregó a esta clasificación dos olores más: Etéreo y Quemado.

En 1916 Henning propuso un diagrama espacial en forma de prisma, ubicándose los 6 olores considerados básicos, en los vértices, y estando los olores intermedios ubicados en las aristas y caras del prisma.

Henning

 

Posteriormente, Crocker y Henderson en 1927, propusieron una clasificación tetramodular, con 8 grados de intensidad, estableciendo un compuesto químico básico para cada módulo:

Olor

Compuesto químico básico

fragante

metilsalicilato (8453)

ácido

ácido acético 20% (3803)

quemante

guayacol (7584)

caprílico

2,7 dimetiloctan (3518)

En 1964, Schutz intentó una nueva clasificación que diferencia 9 factores odoríferos y señala el patrón de cada uno de ellos: fragante (metilsalicilato), quemante (guayacol), sulfuroso (etildisulfuro), etéreo (1 propanol), dulce (vainillina), rancio (ácido butírico), aceitoso (heptanol), metálico (hexanol) y a condimentos (benzaldehído). Los patrones se usan concentrados, a excepción del ácido butírico al 3,8% y el disulfuro de etilo al 0,03%.

Existen más clasificaciones ( como la de Wenger, Woskow, Wright, etc.), pero hasta ahora no hay un consenso generalizado en esto del «goler»6. Esto se debe a que se estima que existen cerca de  50.000 olores diferentes, pero el ser humano  sólo es capaz de detectar entre 2.000 y 4.000 de ellos7.

Lo cual nos lleva al denominado como «grupo osmóforo», que es  la parte, de la molécula responsable del olor. En base a ello, y aunque es infinitamente complicado y aburrido,  Henning describió la posición «para» como característica de los olores a especias y  la de «meta» para los florales etc. Cosa curiosa, pues estamos tratando con sucesos «meta»-físicos en los que intervienen pretendidas entidades «meta»-humanas.

Ahora que estoy seguro que se ha perdido,  decirle que lo que pretendo es hacerle notar que lo que solemos identificar como olor a Rosa, en realidad es olor a Rosa120, o Rosa38.907 o, o Rosa53. Nos es imposible distinguir uno de otro Dado que, por lo general adolecemos de:

1.- Desconocimiento de la dimensión del estímulo.
2.- Desconocimiento de la región de detección en el órgano mismo.
3.- Imposibilidad de controlar el dolor que se produce por estimulación simultánea del trigémino y que acompaña a la percepción de olores, por ejemplo el lagrimeo al oler cebolla o el estornudo al oler pimienta.
4.- Control de humedad y temperatura de la región olfatoria durante la percepción. Ya que es necesaria una determinada humedad para producir la disolución de la sustancia olorosa en la mucosa.
5.- Control de presión y velocidad de flujo del aire que se emplea en la determinación de olores.
6.- Control sobre otras características anejas de la misma. Por ejemplo que aire, olor a parte, sea inodoro.
7.- Imposibilidad de cuantificar la sustancia olorosa que llega a la mucosa, salvo en «mucho» o «poco».
8.- Imprecisión al expresar la intensidad del estímulo.
9.- Falta de vocabulario que ayude e la clasificación.
10.- La adaptación al estímulo sensorial.

Eso por no hablar de la anosmia (no percibe olores), hiperanosmia (la respuesta es exagerada), merosmia (ceguera a ciertos olores), heterosmia (se perciben olores falsos), antosmia (se tiene la sensación sin que exista estímulo), que bien podían explicar el asunto del olor a santidad o de las osmogénesis.

Volviendo con el asunto botánico, en mi experiencia como horticultor y jardinero, he podido observar (cosa que cualquier botánico puede corroborar8), que con un mazo suficientemente grande de flores, lo que antes era agradable y fragante ahora es un castigo divino.Sobre todo por la escalofriante similitud que con este hecho tiene. Las agrupacionas florales masivas, expelen un aroma tan concentrado que hiede a muerto. Del mismo modo en que he podido comprobar que en los diferentes estadíos de la metagonía celular (una vez que las funciones corporales que entendemos por vida han cesado sin forma de remisión posible), al principio de este suceso, se proyecta un aroma que recuerda a flores o frutos. Cualquier médico forense que haya lidiado con cadáveres, le confirmará este hecho9. Igualmente le podrá confirmar – si mi palabra sola es insuficiente – como el aroma gana en intensidad, y antes de convertirse en lo que todos creemos como «olor a muerto», adquiere unos matices dulces tan empalagosos que nos invaden en el más amplio sentido de la palabra. Tan penetrantes son, que horas depués seguimos olíendolos10.

Decir que las flores huelen a muerto es lo mismo que decir que los muertos huelen a flores y nadie se escandaliza de lo segundo.

Si imaginamos los olores no como un prisma sino como un vector cromático, por ejemplo, veremos que conocemos (en cuanto a «olores» se refiere, claro) por ejemplo, rojo y amarillo, pero que a la hora de definir naranja no sabemos como y nos parece que es como olor a Rosas, sean estas 120, 39-i o zfalopia perro podrido.

Que hay plantas que huelen eminentemente a podrido, es cierto pero ¿Qué pasaría si todas lo hicieran? A menudo es lo que suele suceder. Atraen insectos. Y aunque no todos anidan en carne en descomposición si que detectan, vía olfativa, el comienzo de la misma.

Imaginemos un dial que va desde menos podrido a podrido del todo:

(1)menos podrido, (2)podrido, (3)podri-podri, (4)podrido del todo.

La frangancia floral estaría situada en el número 1 (menos podrido) y el cadaver putrefacto en el (4).

Esto implica que para que un cadaver pueda oler a flores – descartando ungüentos y chuminadas varias – devería de estar poco podrido. Cosa que se da. Y si no que se lo pregunten a Don Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo11, que tenía a bien el pasearse con el brazo incorrupto de aquella mística acetonómica diabética, que fuera Santa Teresa de Jesús.

Es común que los cadáveres incorruptos (nos parezca que) huelan a flores, ya que su descomposición ha sido mínima.

Ahora bien: ¿Es esto así?. No lo sé. A mí, desde luego, me lo parece. Esto explicaría infinitud de fenómenos de osmogénesis en los que en apariencia no hay una causa conocida para la aparición de un olor singular.

Lo normal es que un cuerpo se pudra y retorne al poético polvo, cuando esto no se da una serie de fenómenos, por ejemplo la osmogénesis floral, también aparecen. De ahí que lo considere como paralelo en lugar de como sobrenatural.

Resumiendo: El denominado «olor a santidad», desde mi perspectiva, creo, se produce, porque  los cadáveres al pudrise poco huelen poco.

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1.- Loor significa «Fama». No es lo mismo morir oliendo a santo que siendo aclamado como tal.

2.- Por ejemplo, los tísicos exhudan un característico olor a rosas que proviene de sus pulmones. En casos extremos de delirium tremens se ha detectado olor a: 1.- Piñas; 2.- Violetas. Y mi favorito, la acetonemia diabética que da un olor similar al de las manzanas, solo que cuando lo he presenciado, la escena no era muy agradable.

3.- Aquejada de anuria, cuyo tratamiento – la trementina – producía fragancia floral (se interpreta como olor a violetas).

4.- Afectada por la brucelosis. De efectos olorosos similares a los de la acetonemia.

5.- Por eso en el lenguaje común se confunden y usan como sinónimos.

6.- Goler: Pretérito muy imperfecto del verbo «oler».

7.- Lo cual sitúa a los olfatos más desarrollados en un pico de 11 veces el humano. Nada de cien o mil.

8.- En mi caso tres, sin realción en el espacio ni el tiempo.

9.- Si a usted esto le parece una barbaridad: a) No ha olido mazos florales. b) No ha olido un muerto en las diferentes fases de descomposición. c) No tiene vida social y pasa el rato haciendo aspavientos.

10.- De ahí que muchos utilicen un poco de mentol sobre el labio superior.

11.- «Claudillo» de España.

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¿Qué fue de las Tablillas de Michigan?

 Hace unos días escribía un articulo acerca del descubrimiento de un complejo funerario egipcio en pleno Cañón del Colorado (EE.UU.) y denunciaba como las autoridades científicas del país llevaban a cabo, desde hace años, un intento por silenciar numerosos descubrimientos que relacionarían, de alguna manera, la historia del continente americano con Europa (y viceversa) antes de la llegada de Colón. Hoy, continuando con la denuncia hacia esta tergiversación y ocultación planificada, voy a hablar de otro de esos hallazgos que fueron ocultados y silenciados; me estoy refiriendo a las tablillas de Michigan.

 Entre 1874 y 1915, en los alrededores de Detroit (Michigan) arqueólogos aficionados y campesinos de la zona comenzaron a desenterrar miles de tablas de arcilla y cobre en los túmulos indios que sobrevivían en el lugar. La tablillas presentaban motivos cristianos y representaciones de mamuts, elefantes, indígenas y personas con rasgos orientales.

  Esta amalgama de símbolos y figuras que no correspondían con lo que marcaba la historia ortodoxa de EE.UU.  suscitaron las dudas de los expertos y, más allá aún, ni siquiera se tomó la molestia de someter las piezas a estudio alguno declarando, sin ninguna clase de base científica, que solo se trataba de falsificaciones. El desinterés por el hallazgo fue tal, que en 1890 el antropólogo Morris Jastrow de la Universidad de Pensilvania, dijo lo siguiente sobre este descubrimiento:

 

“… provienen de un aficionado, que demuestra su evidente ignorancia como falsificador. Basta con echar un vistazo a esos hallazgos para darse cuenta de su verdadera naturaleza: la mayor parte de las inscripciones son un revoltijo de signos fenicios, egipcios y griegos escogidos al azar de los alfabetos que aparecen en el diccionario Webster”.

 

 Aunque sus descubridores (la mayoría de ellos sin vínculos entre si) se defendieron de las acusaciones, la sentencia ya estaba dictada y las piezas habían sido “oficialmente” declaradas como falsas.

  Casi un siglo después, entorno a 1983, la investigadora Henriette Mertz sometió algunas de aquellas olvidadas tablas a un pormenorizado estudio. Mertz era toda una eminencia y experta en contactos precolombinos y cuando comenzó el análisis de las tablillas su único interés era el de demostrar, científicamente y de una vez por todas, que aquella historia solo era un fraude. Pero lo que estaba a punto de descubrir la sorprendería por completo, pues al terminar su investigación no tuvo mas remedio que concluir que las tablillas eran autenticas. Y fue más allá. En su opinión, fueron realizadas por cristianos que, antes de la caída del imperio romano, habrían huido a Norteamérica hacia el 312 d.C.

 Después de las extraordinarias conclusiones a las que llegó Mertz muchos otros investigadores se interesaron por las tablillas. Uno de ellos fue Walter-Jörg Langbein quien, pese a su incesante búsqueda, no logró averiguar el paradero de ninguna de ellas. Fue como si la tierra se las hubiese tragado; como si nunca hubiesen existido. Lo único que parecía seguro es que algunas quedaron destruidas después del incendio de Springsport (Indiana) aunque, según Langbein, un tal “Tahd Wilson” había rescatado al menos una veintena de ellas.

  El investigador estadounidense Evan Hansen afirma que gran parte de ellas fueron entregadas a los mormones de Utah y que, aún hoy, permanecen custodiadas por los mismos. Según Hansen, fue el propio Ronald Barney (archivero del Departamento de Historia del Templo Mormón de Utah) quien se lo confirmó en una carta fechada el 23 de marzo de 1992.

 En otra carta, fechada esta vez el 14 de junio de 1993 y dirigida al profesor Emilio Spedicato (matemático de la Universidad de Bérmago, en Italia) los mormones revelan mas detalles; Glen Leonard escribe : “En 1965, la colección llegó a manos de Milton R. Hunter, un mormón interesado en la historia de América y, más tarde, su familia nos las donó”. Según Leonard la colección estaría compuesta por un total de 1.540 tablillas aunque Mertz hablaba de más de 2.700 piezas catalogadas por lo que, según Hansen, alguien habría ocultado los ejemplares mas interesantes.

 Y es que las dudas de Evan Hansen están más que justificadas. El fundador del mormonismo, Joseph Smith, se inspiro en unas tablas muy similares que decía haber hallado hacia el año 1832 en el estado de Nueva York. Según el relato de Smith, un angel le mostro el camino y le instó a que tradujera las tablas. Así fue como surgió el libro Mormón.

 Los hechos que relata el libro Mormón comienzan en el año 600 a.C. en Jerusalén. Por mandato divino, un profeta llamado Lehi y un grupo de seguidores abandonan la ciudad y se trasladan al continente americano.  Allí comenzaron a trabajar las tierras y a dejar constancia de su historia en unas tablillas de metal.

 En algún momento tiene lugar una batalla entre dos grupos étnicos,  los nefitas y los lamanitas. La cultura nefita desapareció y solo perduraron los lamanitas y serian estos lamanitas quienes formarían los pueblos indios que Colón encontró a su llegada.

  Esta es la historia que le fue “revelada” a Joseph Smith… ¿Acaso Smith encontró realmente alguna clase de tablas como las que más tarde se hallaron en Michigan?

  Según el portavoz de prensa de la sede de los mormones de Utah, Don LeFevre, son los mormones quienes están en posesión de la practica totalidad de las tablas y asegura que no guardan ninguna relación con el libro Mormón, pues en las mismas aparecen inscripciones con motivos bíblicos. Por otro lado, también afirma que algunas de ellas presentan rastros de «mecanización» por lo que se duda de su autenticidad.

 Así es que, a día de hoy, no ha existido ninguna investigación científica (aparte de la doctora Mertz) que arroje luz sobre la autenticidad de dichas tablas. Los mormones las mantienen en un total hermetismo y apartadas de cualquier tipo de estudio al respecto. Y lo hacen porque, de demostrase su autenticidad, la religión mormona saldría herida de muerte. No es entonces extraño que mantengan las mismas apartadas de los científicos y hagan todo lo posible por suscitar las dudas con respecto a su autenticidad.

 Para Hansen, la verdadera historia pasa por una catástrofe cósmica que azotó La Tierra. Este investigador se basa en la recurrente historia del Arca de Noé, en numerosas alegorías a una inundación así como la representación de asteroides en dichas tablas (inluso representaciones de impactos de asteroides). Según Hansen, si observamos dichas iconografias, el diluvio que se describe en la Biblia sería causado por el impacto de un asteroide. Esta tesis fue formulada por primera vez en 1955 por Immanuel Velikovsky (otro proscrito de la ciencia)… ¿Cómo es posible que los “falsificadores” conocieran las hipótesis de colisión de Velikovsky? Puede que nunca lo sepamos… intuimos que la iglesia mormona jamás volverá a mostrar al publico el tesoro y la historia que guardan las que una vez fueron llamadas tablillas de Michigan.

 

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Francisco I, el Último Papa

En el siguiente vídeo hablamos del que quizás sea el último papa, hemos analizado a este nuevo pontífice y os mostramos algunos curiosos datos de este nuevo Papa y encontramos algunas cosas extrañas, conexiones proféticas, Francmasonería y un mensaje oculto quizás en su nueva denominación… Francisco I

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¿Podemos Ver el Futuro?

Han sido muchos los estudios efectuados para averiguar si tenemos capacidad para ver el futuro, lo cierto es que nos vamos a centrar en los trabajos efectuados por el Dr. Daryl Cornell en los que demuestra que efectivamente tenemos la llamada capacidad de precognición.

Como pequeño experimento para aquellos que queráis participar, os vamos a hacer una pregunta para ver vuestras capacidades de precognición. la encuesta finalizará hoy día 13 de Marzo de 2013 a las 19:30 hora peninsular de España.

¿Cuando crees que habrá Fumata Blanca?

  • El día 13 de Marzo de 2013 (27%, 363 Votes)
  • El día 15 de Marzo de 2013 (22%, 295 Votes)
  • Más allá del día 17 de Marzo de 2013 (15%, 205 Votes)
  • El día 14 de Marzo de 2013 (14%, 190 Votes)
  • El día 16 de Marzo de 2013 (13%, 180 Votes)
  • El día 17 de Marzo de 2013 (8%, 114 Votes)

Total Voters: 1.346

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Realidad ilusoria

 

 

Que de la Realidad Absoluta, sólo conocemos grados, no es cosa nueva. Como tampoco lo son las afirmaciones que toda suerte de escinsiones derivadas del mazdeismo (neoplatónicos, gnosticos, cristianismo primitivos, judaismo, sufismo, hinduismo, budismo, etc…) hicieran sobre ella.

Por aquello de que el ocultismo es ciencia antes de convertise en tal (pese a que algunos opinen que es una suerte de culto a los demonios propios de un imaginario dogmático particular, producto de un severo grado de neuroticismo), hoy les traigo la siguiente noticia.

Hace aproximadamente una década, Nick Bostrom, filósofo británico profesor de filosofía de la Universidad de Oxford, desarrolló la teoría de que el Universo en que vivimos podría no ser más que una simulación informática creada por nuestros lejanos descendientes.

Por extraño que parezca, ahora, un grupo de físicos de la Universidad de Washington han desarrollado un test para probar la veracidad de tal aserto.

El estudio aparece publicado aquí.
Hay que reconcer que la idea de que la Humanidad podría estar viviendo en el interior de un universo artificial es sugerente. Desde que apareciera plasmada en 2003 en la revista Philosophical Quarterly no ha dejado a nadie indiferente.

Bostrom argumenta que por lo menos una de estas tres posibilidades debe ser cierta:

1.- Es probable que nuestra especie se extinga antes de alcanzar una etapa «post humana»1.

2.- Es muy poco probable que cualquier civilización «post humana» ponga en marcha un número significativo de simulaciones informáticas sobre su historia evolutiva.

3.- Tenemos la casi absoluta certeza de estar viviendo en una simulación informática.

En sus propias palabras: «La creencia de que hay una posibilidad significativa de que un día nos convirtamos en «post humanos» que pongan en marcha simulaciones sobre sus ancestros es falsa, a menos que no estemos ya viviendo en una simulación».

De cualquier manera, en juego la limitación de nuestras computadoras, serían necesarias décadas enteras de cálculos para que éstas pudieran ejecutar incluso los más elementales programas de simulación sobre la evolución del Universo.

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Ante tal tesitura, un grupo de de físicos de la Universidad de Washington ha puesto a punto un «test» que podría realizarse ahora, o en un futuro muy cercano, y que sería capaz de discernir si, efectivamente, vivimos o no dentro de una simulación.

Hoy día,  las supercomputadoras más avanzadas  utilizan una técnica llamada «cuadrícula de cromodinámica cuántica» que, fundamentándose en  las leyes fundamentales de la Física que rigen el Universo, son capaces de simular (con cierto éxito) diminutas porciones de él, en la escala de una billonésima de metro (algo insuficiente, pues es una dimensión escasamente mayor que la de un núcleo atómico).

Para Martin Savage, profesor de Física de la Universidad de Washington y autor principal del estudio, existen ya señales inequívocas de la presencia de ciertas restricciones físicas en las simulaciones del presente. Restricciones que seguramente se harán cada vez más evidentes a medida que las supercomputadoras puedan simular porciones cada vez mayores de Universo.

Una de esas restricciones sería la «cuadrícula base» que sirve para modelar el contínuo espacio-temporal en el que el Universo se desarrolla y que usarán también nuestros lejanos descendientes para construir sus simulaciones en un futuro lejano. Por eso, encontrar pruebas de que existen esas restricciones en nuestro Universo sería lo mismo que demostrar que vivimos en un entorno artificial.

Pero hay más.  En febrero de 2009 un extraño ruido fue detectado por el GEO600. Tal sonido  trajo de cabeza a los investigadores que trabajan en él, hasta que Craig Hogan, físico y director del Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab), de Estados Unidos, afirmó que el GEO600 se había tropezado con el límite fundamental del espacio-tiempo, es decir, el punto en el que el espacio-tiempo deja de comportarse como el suave continuo que Einstein describiera para disolverse en “granulos” (más o menos de la misma forma que una imagen fotográfica puede verse granulada cuanto más de cerca la observamos).

Según Hogan: “Parece como si el GEO600 hubiese sido golpeado por las microscópicas convulsiones cuánticas del espacio-tiempo”. Afirmando que si esto es cierto, entonces se habría encontrado la evidencia necesaria para afirmar que vivimos en un gigantesco holograma cósmico.

En cuyo caso, cabría hacerse la siguiente pregunta: «¿Podríamos comunicarnos con otros Universos si todos ellos se están ejecutando sobre la misma plataforma?». Sin duda, una más que interesante cuestión.

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1.- Cosa que, si no se ha dado cuenta, es un Perogrullo. Si no alcanzas una etapa «posthumana» te extingues y si la alcanzas, dejas de ser humano, ahora eres «posthumano». Ergo, humano dejas de ser.

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La Misteriosa Plaga de las Ratas Gigantes

En Teherán el problema no es de ahora. Siempre han sufrido plagas de ratas pero lo que está sucediendo de un tiempo a esta parte parece una película de ciencia ficción.

Ratas gigantes de 5 kg de peso han invadido las calles de Teherán. Han salido justo cuando ha comenzado el deshielo. Teherán está situada a los pies de los montes Alborz, una extensa cordillera que se extiende desde Armenia hasta el mar Caspio. Las aguas producidas por el deshielo que bajan hasta la ciudad, están inundando las madrigueras y las ratas se han visto obligadas a abandonarlas. Hasta aquí todo normal, pero… ¿Por qué tienen este tamaño descomunal?

Ismail Kahran, Consejero de Medio Ambiente de la ciudad de Teherán, informa que parece que las ratas han experimentado una mutación genética, como si hubiesen sido sometidas a algún tipo de radiación o químico. Son más grandes y también se comportan de manera diferente a como lo hacen las ratas comunes. De pesar 60 gramos a 5 kg en un corto espacio de tiempo es un cambio que lleva normalmente millones de años de evolución. Hasta los felinos huyen aterrorizados al verlas pues en la mayor parte de los casos, son más grandes que ellos, lo cual agrava aún más el problema pues son sus principales depredadores.

Las autoridades hablan de plaga pues supera en cuarenta veces la cantidad habitual de ratas en la ciudad.

Ratas Irán1

La ciudad de Teherán lleva gastadas aproximadamente 45 toneladas de raticida. Otro de los aspectos más curiosos de esta, ya por sí bizarra noticia, es la increíble resistencia de las ratas al veneno. Tan difícil es acabar con ellas que el Ayuntamiento de Teherán está enviando por la noche diez grupos de francotiradores con infrarrojos para patrullar los barrios de la ciudad  y acabar con las ratas. Con este sistema han acabado al menos con 2000 ratas pero las autoridades reconocen estar ante un serio problema que no saben si podrán solucionar.

TEHRAN CLEANS UP DEAD RATS.

Quizá para encontrar a los autores de esta extraña plaga tendríamos que dirigir la mirada hacia aquellos países cuyos intereses chocan frontalmente contra Irán.