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¿Nos Acercamos a un Evento Carrington?

No era esta, ni mucho menos, la temática que iba a abordar en mi articulo, pero una serie de informaciones que he leído recientemente me han animado a escribir un post acerca de este tema aunque ya haya sido tratado anteriormente. Hace unos días,  un articulo de JL nos hablaba sobre una importante llamarada solar que nos afectaría con distintas consecuencias. Mas recientemente, dos noticias aparecidas en un mismo medio informativo, me llamaron la atención.  Una de ellas hacia referencia a que la compañía de seguros británica «Lloyd´s of London» alertaba sobre un «gran apagón»  por incremento de la actividad solar. En la otra, se decía que la humanidad debe prepararse para la mayor tormenta solar del sigo y que solo seremos advertidos 15 minutos antes de que se produzca.  Y es que, según los científicos  nos acercamos a un periodo de gran actividad solar y, de hecho, no se descarta que se desate una tormenta solar de proporciones catastróficas.

El Sol, atraviesa por distintos ciclos cada 11 años aproximadamente, y estos ciclos se caracterizan por registrarse en ellos un mínimo de manchas solares que son las que determinan la actividad del astro rey. El ultimo mínimo se registro en 2008, de tal manera que, a día de hoy, y durante los próximos años, estamos asistiendo a un nuevo ciclo de actividad solar, en concreto el numero 24. Estos ciclos se caracterizan por ir in crescendo, me explico, cada ciclo es mas activo y fuerte que el anterior; y también por que los primeros años de los mismos tienden a ser los mas violentos en cuanto a llamaradas y actividad solar. Según los astrónomos  este periodo seria el comprendido entre 2012 y 2015, aunque alertan especialmente de la peligrosidad que envuelve al año que acabamos de empezar, 2013.

¿Qué es el efecto Carrington?

Se conoce con el nombre de efecto Carrington a la mayor tormenta solar de la historia y sus consecuencias. En particular, se sabe cual fue su magnitud, por el estudio de los hielos del ártico. Las partículas energéticas, dejan su huella en los nitratos de los núcleos del hielo. Pues bien, el evento Carrington es el mas intenso de los últimos 500 años, y mas del doble del que le sigue.

Todo comenzó a las 11:23 am del 1 de septiembre de 1859. En aquella soleada mañana de verano inglesa, Richard Carrington  tenía su telescopio apuntando al astro rey. A pesar de sus 33 años de edad, Carrington estaba reconocido como uno de los mas reputados astrónomos solares de Reino Unido. Richard observaba por su telescopio a la vez que esbozaba en papel el pequeño grupo de manchas que veía cuando, de forma súbita,  dos grandes “gotas” de luz blanca cegadora se manifestaron en la superficie solar y, apenas un minuto después, aquella repentina «explosión» se debilitó y desapareció.

A la mañana siguiente, se manifestaron auroras en el cielo en plenas  latitudes ecuatoriales y, en algunas zonas, eran tan brillantes que permitían leer un periódico en plena noche. En algunos lugares incluso cundió el pánico pues se pensaba que estaba amaneciendo a altas horas de la madrugada. Las redes de telégrafos de la época comenzaron a fallar y comportarse de manera extraña, hasta tal punto que algunas ardían de manera espontanea y los pocos generadores eléctricos que existían quedaron totalmente quemados e inutilizados.

Lo que había sucedido fue que el Sol proyectó directamente sobre La Tierra una inmensa CME (Eyección de Masa Coronal) de nube de partículas cargadas, lo que provocó una terrible sacudida magnética al planeta, es decir, lo que los científicos conocen como “tormenta geomagnética”. Como hemos dicho anteriormente, la mayor en 500 años y que es la actualmente nos amenaza.

A pesar de tratarse de un fenómeno de una magnitud historia, las CME  tampoco son hechos aislados. De hecho, Louis J. Zanderotti,  ex técnico de los Laboratorios Bell  y editor de Special Weather,  lleva mas de 30 años alertando a la comunidad científica sobre la posibilidad de una erupción solar como la de 1859 y sus consecuencias en las redes de comunicaciones actuales. Y parece que lleva bastante razón.  El 4 de agosto de 1972 una tormenta solar dejo sin comunicaciones al estado de Illinois lo que causo a la compañía AT&T millones de dolares al tener que rediseñar el sistema de cableado trasnatlántico. El 13 de marzo de 1989, otra CME dejó sin electricidad a 6 millones de personas en Canada durante más de 9 horas. En 1998, interfirió gravemente en el  funcionamiento del satélite Galaxy IV, que controlaba cajeros automáticos y vuelos comerciales. En diciembre de 2005 el sistema de posicionamiento global (GPS) quedo sin funcionamiento a nivel planetario durante 10 minutos. Esto supuso grabes problemas en el trafico marítimo y aéreo… y todas esas manifestaciones son simples “Davides” en comparación con el Goliath que sería un efecto Carrington.

 

Imagen cortesía de www.principiamarsupia.com

 

 

¿Qué ocurriría si el evento de 1859 se repitiese a día de hoy?

Las consecuencias serian, básicamente  apocalípticas. Y es que, por ejemplo, los expertos estiman que es imposible proteger el sistema de satélites mundial de un efecto Carrington y las repercusiones económicas serian insalvables. De hecho, un reciente estudio estimó que el coste de los aproximadamente 900 satélites que actualmente existen en órbita, estarían valorados en torno a los 60-70 mil millones de dolares. Y eso no sería todo.

Según informes de la OCDE y NASA, las repercusiones de una tormenta solar semejante a la de 1859 traería consigo las siguientes consecuencias:

Caos en el sistema de transportes aéreos, navales, del trafico rodado y sobre raíles al alterarse o anularse los GPS, los s semáforos y el suministro eléctrico;  grandes incendios de tipo eléctrico;  fallo general del suministro eléctrico tanto en empresas como en domicilios; corte del suministro de agua en las ciudades al quedar inutilizados los sistemas de bombeo eléctrico;  se anularía cualquier sistema de comunicación, tanto teléfonos móviles, como redes telefónicas por cable, televisión,  radio, Internet…  imposibilidad de retirar dinero de cajeros automáticos y total desaparición de bases de datos bancarias y financieras…

Es decir, en cuestión de minutos, cualquier aparato que se alimente de energía eléctrica (bombillas, microondas, televisores, ordenadores, teléfonos, alumbrado, vitrocerámicas, hornos, ascensores…), así como cualquier medio de transporte autónomo, dejaría inmediatamente de existir en nuestras vidas.

Y eso solo seria el principio.

A los tres días se habrían agotado las reservas de diésel que las centrales nucleares usan en caso de emergencia para refrigerar sus núcleos  lo que traería consigo el fallo general de las mismas y la mas que posible explosión de sus reactores nucleares. El agotamiento de las reservas de diésel de los hospitales conllevaría la practica desaparición de la medicina moderna tal y como la conocemos. Total colapso del sistema de alcantarillado y tratamiento de residuos de las ciudades así como el completo desabastecimiento de las mismas: no llegarían alimentos a los supermercados, ni agua embotellada, ni medicinas,  ni ninguna clase de combustible. Corte del suministro de gas que se uniría al de la electricidad y el agua. Agotamiento de las reservas de diésel de emergencia de las prisiones, lo que haría que fallasen todos los sistemas de seguridad de las mismas. A todo esto habría que sumarle el colapso total de los sistemas de emergencia, tanto policía, como bomberos y hospitales.

Y, todo este panorama tardaría en solucionarse meses. O años. O tal vez siglos. Volver a construir toda la infraestructura tal y como la conocemos seria inviable económica y técnicamente a corto o medio plazo.

¿Estamos preparados para ello?

La respuesta es clara: NO. Y al decir no, es un no a todos los niveles. No hay sistemas de protección o defensa contra un evento Carrington. Si bien desde las principales agencias espaciales la actividad del sol se estudia al milímetro  nada impediría que gran eyección de materia coronaria terminase con toda nuestra tecnología en cuestión de segundos.  No existe ningún mecanismo de defensa contra ello, en parte, por que sería extremadamente costoso, y en parte por que se estima que un evento como el de 1859 solo se produce una vez cada 500 años… pero solo se trata de una estimación sin mas base que la estadista. Así pues, crucemos lo dedos durante lo que nos queda de año…

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Diálogos: JPN y Martín Armada (Parapsicología)

No soy persona de colgar mis apariciones en otros medios, pero a resultas de una serie de correos recibidos creo que les será de sumo interés la conversación que en su día mantuve con Martín Armada, webmaster de la Radio Liberada, sobre la parapsicología.

Como digo, aquí les dejo el enlace.

[audio:http://www.mundodesconocido.com/audioprogramas/Parapsicologia.mp3]

Verán que no se puede descargar, para ello pulsen aquí y háganlo desde su página (así no le restaré méritos).

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El Código Secreto de La Iliada

¿Esconde «La Iliada» un mensaje codificado entre sus mas de 15.000 versos? ¿Fue Homero su autor? ¿Quién era realmente este personaje? Hoy, desde MD, vamos a viajar por los misterios de las antiguas civilizaciones  y de los conocimientos de esa ancestral humanidad que un día se perdieron en la noche de los tiempos.

La Ilidia es una obra titánica; veinticuatro cantos y 15.690 versos forman esta epopeya datada hacia el 800 a.C. En ella, se narra el rapto de la bellísima Helena (esposa del rey Melenao de Esparta) por Paris, hijo del rey de Troya, que se la llevo a esa ciudad y de como los espartanos armaron sus tropas para vengarse de este deshonroso ultraje. Durante siglos, los historiadores habían pensado que la historia era ilusoria y que la ciudad de Troya no era mas que una leyenda hasta que en el año 1869, Heinrich Schliemann descubrió los restos de Troya en la actual Turquía. A pesar de que hasta día de hoy siguen sin aparecer evidencias de la batalla narrada en La Iliada, este hallazgo dio toda una lección a los historiadores venideros al demostrar que jamas se debe considerar como un mito cualquier información legada por nuestros antepasados.

Pero la existencia de esta mítica ciudad no era, ni mucho menos, lo que La Iliada guardaba oculto entre sus paginas. Varios traductores de la obra, ya habían intuido que La Iliada no solo era un canto a una batalla entre dos ciudades… había algo mas. Alexandre Pope, que realizó la traducción al ingles en 1715, decía en el prefacio que en la epopeya existían “innumerables conocimientos, secretos de la naturaleza y la filosofía”. W.F. Jackson Knight, en un ensayo sobre la obra, afirmaba que ocultaba algo; una ciencia o filosofía de alto nivel.

Los «héroes-estrellas» de La Iliada

Edna Johnston dio con la clave hace justo 60 años.  Edna Johnston Leigh era una joven estadounidense aficionada a la astronomía que, durante la Segunda Guerra Mundial, se caso con un piloto de la RAF y emigro al Reino Unido. Allí comenzó la lectura de La Iliada y encontró en ella algo curioso. En el segundo libro se describía de forma muy detalla los 45 regimientos griegos que asediaron Troya. Era una parta larga, que rompía un tanto el ritmo de la obra y que, tratándose de un texto destinado a recitarse, todo aquel soliloquio se tornaba, cuanto menos, irrelevante. Pero fue esta lectura lo que le hizo a Edna recordar un poema del 270 a.C. de un discípulo de Platón llamado Aratus. En este poema, titulado “Phaenomena”, Aratus enumera las 45 constelaciones que formaban el firmamento… ¿ Existía un paralelismo entre los 45 regimientos que describía La Iliada con las constelaciones?

 

Imagen actual de las constelaciones del hemisferio norte, cortesía de www.astronomos.org

 

En La Iliada se citan y describen, con todo lujo de detalles, unos 650 guerreros. Para Edna Johnston, cada uno de ellos se correspondía con alguna importante estrella del firmamento. Así pues, Aquiles representa a Sirio, la estrella mas brillante del Can Mayor (Homero describió el acercamiento de Aquiles a Troya haciendo referencia a Sirio como “perro” de Orión); Odiseo, sería la estrella Arturo de la constelación del Boyero; Menelao (personaje de cabellos y barbas carmín) seria Antares, la estrella roja de la constelación de Escorpio; Agamenón (que levanto la mítica puerta de los leones) seria la estrella Regulo, en la constelación de Leo

Las referencias  en la obra de Homero a estrellas y constelaciones son innumerables; lo que hace pensar que se trata de la obra de un astrónomo  que intenta enseñar los secretos del universo a sus oyentes en forma de parábola  Eso se desprende del pormenorizado estudio de sus obras. Pero ahí no queda todo, aun existe algo mas enigmático y misterioso.

En primer lugar, hay que decir que la figura de Homero sigue desconcertando a los historiadores de la actualidad  En mis años como estudiante de Historia dedicamos gran parte de un semestre al estudio de este personaje y sus obras y, en lineas generales, el planteamiento generalizado a día de hoy es que figura de Homero no es mas que un mito. En realidad sus obras no son mas que un cumulo de antiguos cantos y obras de varios autores. Esto explica, por ejemplo, los cambios de estilo literario y narrativo y las distintas partes históricas (naves, armas, penachos…) que no se corresponden entre si. La palabra “Homero” derivaria de la forma verbal “hemereou” que literalmente significa “guiar a los ciegos” (de ahí la idea de que Homero era ciego). ¿Qué significa realmente “guiar a los ciegos”? ¿Puede ser una metáfora de instruir a los ignorantes? En ese caso, las obras de Homero vendrían de antiguos saberes desconocidos que se darían a conocer mediante sus obras. ¿Quién las escribió?  ¿De donde provenían esos conocimientos? ¿Quién o quienes ilustraron a sus cantores?.

 

La «mítica» figura de Homero, cortesía de www.4.bp.blogspot.com

 

Todo esto viene en referencia a lo que vamos a explicar a continuación.  Y volvemos al tema que nos afecta. Edna Johnston dedicó toda su vida al estudio de la relación estelar de La Iliada hasta su muerte en 1991. Cada vez que encontraba alguna referencia astronómica  comprobaba en los catálogos estelares si se habría producido alguna vez un acontecimiento similar.  Y fue aquí donde descubro el gran misterio de La Iliada: el autor o autores, conocían el movimiento de la Tierra llamado “precesión”; y no solo lo conocían, sino que era el tema central de la obra.

La Tierra, en su eterno viaje por el cosmos, describe tres movimientos: El de rotación,  sobre su propio eje que se completa en 24 horas; el de translación, alrededor del Sol y que completa en 365 días  y un tercer movimiento mas complejo, el de precesión, que es el que describe la Tierra por su grado de inclinación (23º) sobre su eje, lo que hace que gire por el universo como una “peonza”. Esto hace que las estrellas del firmamento no sean siempre las mismas, sino que vayan apareciendo y despareciendo. Este ciclo tarde en completarse 25.776 años.

El descubrimiento del movimiento de precesión se le atribuye a Hiparco de Nicea, en torno al 130 a.C. ¿Cómo es posible que una obra escrita, al menos, 700 años antes ya daba datos de este movimiento?  Y es que según Edna Johnston, La Iliada es una obra que transmite este dramático cambio en los cielos que se produjo entre el 4000 y el 8000 a.C.(¡), es decir, miles de años antes de la “escritura oficial» de La Iliada.

 

Movimiento de precesión de La Tierra. Animación cortesia de www.wikipedia.org

 

Este cambio en el firmamento nocturno se plasmaba en la victoria o la muerte de un guerrero de la epopeya. Así por ejemplo, si Menelao (Escorpio) era atacado por Pandero (Sagitario), y este moría, quería decir que la constelación de Escorpio había sustituido a la de Sagitario en los cielos. Lo curioso, como decíamos  es que esto no se produjo en el 800 a.C. sino en el 4400 a.C. Mas llamativa aún, es la parte en la que Aquiles regresa al campo de batalla, esto significaría la reaparición de la estrella mas brillante del firmamento en los cielos (Sirio), hecho que se produjo en el 8700 a.C. después de su desaparición en el 15.000 a.C. Y es que todo esto nos dice que la batalla que se narra en La Iliada no seria una batalla terrestre entre soldados, sino entre estrellas en el firmamento.

¿Cómo es posible que alguien conociese estos datos tan antiguos? ¿Quién los había legado? ¿Se hallaban registrados en algún “documento” antes incluso de la invención de la escritura? Y es que se dice que los conocimientos que se encuentran en La Iliada están heredados de ancestrales saberes astronómicos de la antigua Mesopotamia. Aquella misma antigua Mesopotamia que en su día veneraba a los Annunaki… y es que los círculos, como los movimientos de la Tierra, acaban cerrándose.

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Ahora sí…

Como alguno ya sabrá, hace un tiempo escribí un libro que trataba sobre la magia. Qué es y que no es. De dónde viene y a donde va, mitos y leyendas… Y aunque se ha hecho esperar, debido a los avatares que la vida de cuando en cuando plantea, finalmente está disponible.

Este post va dirigido a todos aquellos que han solicitado hacerse con un ejemplar de Tratactus Magicae.

Cualquiera que esté interesado puede solicitarlo, desde ya, a la siguiente dirección de correo electrónico:

jpnliber@yahoo.es

Allí recibirán las instrucciones pertinentes para la adquisición de uno o varios ejemplares, todos firmados, dedicados y numerados. 140 páginas que no dejan indiferente.

Como aperitivo os dejo la entrevista que me realizase Frank G. Rubio acerca del libro.

Las impresiones de un asistente a la presentación que hiciera del mismo.

Y un par de  videos (1 y 2) introductorios a la obra.

TratactusM

 

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El Secreto «Egipcio» del Gran Cañón del Colorado

¿Oculta el gobierno de EE.UU. la existencia de un conjunto funerario en el macizo del Gran Cañón?  El 5 de abril de 1909, el diario estadounidense “Phoenix Gazette” anunciaba, en primera plana, el descubrimiento de un enorme sistema de cuevas y pasadizos excavados en las entrañas del Gran Cañón  Este extraordinario hallazgo había sido descubierto por G.E. Kinkaid (explorador que llevaba 30 años trabajando para el Instituto Smithsonian de Washington) y la investigación del conjunto había sido encomendada al prestigioso arqueólogo de la misma institución, S.A. Jordan.

El articulo, textualemente, rezaba asi:

G.E Kinkaid nos comunicó las últimas noticias sobre como marchan las investigaciones del que, en opinión de los científicos,  no es únicamente el descubrimiento arqueológico mas antiguo de EE.UU., sino también el de mayor importancia de todo el mundo, […] Kinkaid descubrió, hace unos meses, una gran ciudadela subterránea en el Gran Cañón mientras descendía con un bote de madera por el río Colorado en dirección a Yuma procedente de Green River (Wyoming). Según ha informado, los arqueólogos del Smithsonian han descubierto de manera casi segura que el pueblo que habitaba estas cuevas excavadas en la roca eran de origen oriental y, probablemente, egipcio  […] el Instituto Smithsoonian esta realizando una minuciosa investigación dirigida por el profesor S.A. Jordan. Se han explorado casi dos kilómetros del pasadizo principal que esta a unos 450 metros por debajo de la superficie y se ha hallado una sala de grandes dimensiones de la que parten pasadizos en todas direcciones, como los radios de una rueda. Se han encontrado cientos de estancias así como objetos […] que proceden de Oriente: armas de guerra, instrumentos de cobre afilados y duros como el acero […] muy demostrativos del alto grado de civilización al que llegaron esas misteriosas gentes.”

 

Continuaba el articulo, citado las palabras de cómo había sido el hallazgo por parte de G.E. Kinkaid descrito con sus propias palabras:

 

“[…] el yacimiento es casi inaccesible. La entrada se encuentra a 450 m por debajo del macizo del cañón  Se encuentra en propiedad estatal y esta totalmente prohibido el acceso. Los científicos desean trabajar sin que nadie les moleste […] Bajaba por el río Colorado con un bote. Estaba solo y buscaba minerales […] descubrí en la pared oriental manchas de color en la formación sedimentaria […] la entrada a las cuevas esta encima de la meseta que la protege de miradas curiosas. Desde la entrada, unos escalones  conducen hacia donde antes llegaba el río. […] después de avanzar 30 m llegue a una cámara funeraria donde descubrí las momias. Levanté una de ellas y la fotografié con flash. Me lleve diferentes objetos y seguí mi viaje hasta Yuma, donde los envié por barco a Washintong junto con un informe acerca de mi descubrimiento. El corredor principal mide 3,5 m de ancho […] a los lados hay cámaras del tamaño de una sala de estar a las que se accede a través de entradas ovaladas […] trabajados de manera tan perfecta que seguramente fueron diseñados por un ingeniero. A mas de 30 m de la entrada hay una sala en forma de cruz de varias decenas de metros de longitud en la que se halló la imagen de un dios sentado con las piernas cruzadas. En cada mano sostiene una flor de loto o una lila. Ese dios recuerda a un Buda […] es posible que se trate de un culto semejante al del antiguo Tíbet.  Alrededor de este dios hay diferentes figuras mas pequeñas, muy hermosas y otras desagradables. Todas las imágenes están hechas de piedra dura semejante al mármol  En el lado opuesto de la sala se encontraron instrumentos de cobre de todo tipo. Es obvio que este pueblo dominaba el arte perdido de endurecer ese metal. […] también se hallaron jarrones y urnas, así como recipientes de cobre y oro […] asimismo un metal gris semejante al platino que hasta el momento no se ha podido identificar. En todas las urnas, paredes y tablas hay misteriosos jeroglíficos en cuyo desciframiento aún se esta trabajando […] hay dos representaciones de animales, uno es de tipo prehistórico  La cripta que alberga a las momias es una de las de mayores dimensiones […] todas son masculinas. Las dimensiones del conjunto son impresionantes […] podrían albergar a mas de 50.000 personas”.

 

Primera pagina del «Phoenix Gazette» donde se da la noticia del descubrimiento (Cortesia de www.spiritofmaat.com)

 

 Desde ese lejano 5 de abril de 1909, no se ha vuelto a saber nada acerca del descubrimiento  No se han publicado estudios, ni se ha vuelto a mencionar el tema en ningún volumen de historia para dar legitimidad al hallazgo o considerarlo como un fraude. Simplemente se ciño el silencio sobre este importante acontecimiento.

En 1995, David Hatcher Childress, del “World Explorer Club de Kempton” (Illionois), se propuso descubrir si aquel titular era falso. Para ello, se puso en contacto con el Instituto Smithsonian el cual le respondió que nunca habían llevado a cabo ninguna excavacion ni sabían nada ni de Kinkaid ni de Jordan. Es decir, el Smithsonian negaba cualquier conocimiento de aquellos hechos y de las personas citadas en ellos.

La curiosidad de Childress no ceso ahí y continuo investigando ayudado por Carl Hat. Ambos descubrieron que, en 1910, el “Smithsoian Cientific Series” (la revista de divulgación científica de la institución), mencionaba expresamente al profesor S.A. Jordan en la pagina 239. También encontraron un mapa con diversos enclaves de la zona septentrional del Gran Cañón que aparecían señalados con nombres egipcios. Al preguntar a un arqueólogo del Estado acerca de esa nomenclatura, este les respondió simplemente que, los primeros investigadores, habían bautizado aquellos lugares con nombres egipcios porque “les gustaban”. Este, también les afirmó que la zona en cuestión estaba cerrada por el peligro que entrañaban sus cuevas, de tal manera que nadie podía acceder a aquella zona del Gran Cañón.

¿Qué interés podía llevar al Instituo Smithsonian a silenciar este increíble descubrimiento? Según Childress, probablemente es la idea del “aislacionismo”. Desde hace décadas dos ideas acerca de los antiguos habitantes de Norteamérica se contraponen. Los investigadores se dividen entre los que apoyaban el “difusionismo” (una civilización primigenia se habría extendido o habría contagiado sus conocimientos y modos de vida a sus comunidades colindantes) con aquellos que abogaban por el “aislacionismo”(comunidades humanas que habría evolucionado sin contacto con sus vecinos). La Smithsonian se había decantado desde sus orígenes por esta segunda teoría, llegando a afirmar que las tribus de Norteamérica no habían tenido contacto entre si y menos un origen común.

Y es que esta archifamosa institución, parece que se empecina en mantener ocultos algunos descubrimientos. A mediados de los años 50, Frederick J. Pohl escribe una carta al arqueólogo británico T.C. Lethbridged a modo de protesta. En ella dice que en 1892, se encontraron unos extraños sarcófagos de madera en Blount County (Alabama) que se habían entregado al Instituto Smithsonian para su análisis  Al parecer, esta especie de ataúdes eran extraordinariamente grandes y parecían estar tallados con alguna clase de piedra o cobre.

Pohl dice que cuando se puso en contacto con el Smitsonian para interesarme por el paradero y estudio de estos objetos, las palabra de F.M. Setzler, director del departamento de antropología de la institución  fueron: “No hemos encontrado los sarcófagos entre los objetos que guardamos, aunque hay notas de que los hemos recibido”.

En 1992, David Barron, presidente de la Sociedad Gungywamp de Connecticut, insistió sobre el tema de estos extraños sarcófagos a la institución  La respuesta fue que simplemente se trataban de artesas de madera. Cuando Barron realizo una petición formal para su estudio, el Smithsonian le respondió que no podían visitarse pues se encontraban en un almacén contaminado por asbesto y, por tanto, estaba prohibida su visita excepto para los colaboradores del instituto.

Childress denuncia que, un conocido historiador estadounidense (cuyo nombre pidió pertenecer en el anonimato) conoció a un investigador del Smithsonian que abogaba por la llegada a América de pueblos anteriores a Colón y esto le supuso ser expulsado de la institución  Ese hombre llego a afirmar que en al menos una ocasión, el Smithsonian llego a hundir deliberadamente en el Atlántico un cargamento de “extraños objetos”.

¿A que se debe el velo de secreto que se ciñe sobre los trabajos arqueológicos de EE.UU. por parte de esta institución? ¿Por qué se ocultan hallazgos y objetos a la vista del publico? ¿Es puro “orgullo” de investigadores que se niegan a reconocer que están equivocados o se esconde algo mucho mas profundo?

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La raíz cerebro

Siguiendo la línea argumental que HugoFD abrió, en singular sincronía con un artículo que había preparado sobre las plantas, hoy vengo a hablarles sobre un hecho en el que muchos habrán caído: ¿Tienen las plantas cerebro?

Hará cerca de doce años que leí en un libro de jardinería el siguiente aserto:

«Siendo la raiz la parte mas importante de la planta, debido a que la planta nace por la raíz y muere por la raíz, debemos tomar el tiempo necesario para observar que el crecimiento radicular esté en óptimas condiciones.  Es por esto que decimos que la raíz es el cerebro de la planta…»

Quien esto dijera no podía imaginar cuan cercano estaba de la Verdad. A tal punto, asemejar este hecho con el cese de funciones de un animal, por muerte cerebral pudiera parecer un tanto fantasioso. El caso es que, agárrese la peluca, no dista un ápice de la realidad. Y es que ya se sabe…

Esto lo digo porque el ápice de la raíz, según se ha confirmado recientemente, podría tener una función similar a la del cerebro de los animales, a la hora de recibir e interpretar señales del entorno y coordinar respuestas en forma de movimientos, respecto de ellas.

Esta idea no es nueva: Darwin ya la formuló en 1880. Tal teoría se conoce como «root-brain». Aunque no comparto para nada el punto de vista darwinista, en el cual Dios es sustituido por el azar1, en este caso concreto, sí que he de darle la razón, sobre todo porque no se relaciona con el darwinismo aunque provenga de Darwin.

El hecho de que se hayan detectado en la raíz señales químicas y eléctricas análogas a los de nuestro sistema nervioso avala la hipótesis del cerebro raíz. Esta comunicación entre las células de la planta dependería de un centro de operaciones en el ápice de la raíz, donde se integraría y se procesaría la información para la consiguiente toma de decisiones. Una investigación realizada en el laboratorio de Biología Molecular de plantas de la UAB sobre la distribución y regulación de la auxina, (hormona implicada en el desarrollo de las plantas superiores), está aportando nuevos conocimientos para comprender mejor estos procesos.

Cualquiera que tenga curiosisdad puede consultarlo en «A dominant negative mutant of protein kinase CK2 exhibits altered auxin responses in Arabidopsis». Marquès-Bueno MM, Moreno-Romero J, Abas L, De Michele R, Martínez MC. Plant J. 2011 Jul;67(1):169-80. doi: 10.1111/j.1365-313X.2011.04585.x.

Foto cortesía de pixabay
Foto cortesía de pixabay

Y no sólo eso, sino que la idea de una comunicación entre las células vegetales con mecanismos similares a los animales, y de la existencia de un centro que integraría las señales y la toma de decisiones implica que los conceptos de inteligencia, memoria, comportamiento y cognición son aplicables a las plantas superiores, que exhiben pautas elaboradas que tienen un papel relevante en su ciclo vital. Lo cual hace pensar que las plantas no carecen de sistema nervioso, sino que son sistemas nerviosos virtuales2.

Esto nos lleva a dos cosas:

1.- La mal llamada «neurobiología vegetal», de la que se empieza a hablar, orientada al estudio de la obtención de información, su procesamiento y su transformación en una respuesta por parte de las plantas, en base a un sistema integrado de señales que incluye:

– Transporte de impulsos eléctricos a grandes distancias (mayores que en los humanos o animales de gran tamaño).
– Transporte de auxinas (hormonas vegetales) por vesículas a tejidos vasculares especializados.
– Producción de sustancias químicas con función similar a las de los neurotransmisores del sistema nervioso de los animales.

2.- Varapalo a los supremacistas maniqueos que escudándose en la ausencia de sistema nervioso, sentimientos o habilidades cognitivas vegetales condenaban a todos aquellos infieles pecadores que no se comportaban como ellos querían.

1 Decir: «Dios lo quiere…», es lo mismo que decir «intervino el azar».

Foto cortesía de pixabay

2 Provistos de órganos sexuales. Reconozco que es simplista, pero de momento nos vale.